método reset · ebook
RESET
Reconstruirte después de un golpe emocional
8 capítulos · la ciencia detrás de cada fase · ejercicios, ejemplos y referencias.
por Jordi Podeschva · EmotionsDev
Cómo usar este libro
No hace falta leerlo de un tirón ni en orden. Cada capítulo es una parada. Si ya sabes en qué fase estás, ve a la tuya, haz su ejercicio y vuelve cuando lo necesites. El duelo no es una escalera recta —lo verás en el primer capítulo—, así que tampoco lo es este libro.
En cada fase encontrarás lo mismo: dónde estás, qué ocurre por dentro (cerebro, cuerpo y mente, según la investigación), ejercicios, ejemplos y las trampas más comunes. Al final tienes las referencias por si quieres tirar del hilo.
Esto es divulgación y acompañamiento, no terapia ni diagnóstico. Si lo estás pasando muy mal, pide ayuda profesional.
Capítulo 1
Cómo funcionas por dentro
El manual básico antes de empezar a repararte.
Empecemos por una idea que lo cambia todo: tus emociones no son un error del sistema. Son el sistema. Son la forma que tiene tu cuerpo de decirte qué necesitas, qué te protege y qué te importa. Una ruptura no «rompe» a una persona sana; lo que hace es activar a la vez, y a máximo volumen, todos los programas que traías de serie. Duele porque algo importaba. El dolor no es la prueba de que estés mal hecho: es la prueba de que estabas vivo en ese vínculo.
Por eso este método no va de «superar» a alguien rápido, ni de volver a ser «el de antes». Va de entender qué le pasa a tu sistema cuando se cae, para acompañarlo a reiniciarse mejor. Y para eso conviene desmontar primero el mito más extendido sobre el duelo.
El duelo no es una escalera
Seguramente has oído lo de «las cinco etapas del duelo» (negación, ira, negociación, depresión, aceptación). Lo propuso Elisabeth Kübler-Ross observando a enfermos terminales, y se popularizó tanto que hoy casi todos creemos que el duelo va en ese orden. El problema: la evidencia no respalda que el duelo siga etapas fijas ni en ese orden. La gente real avanza y retrocede, salta pasos, los repite.
🧠 Qué dice la ciencia
El modelo que mejor describe lo que de verdad ocurre es el modelo de proceso dual de Margaret Stroebe y Henk Schut (1999). Según ellos, sanar no es «pasar fases»: es oscilar entre dos modos. Un día estás «orientado a la pérdida» (lloras, recuerdas, duele); otro, «orientado a la restauración» (resuelves la vida nueva, trabajas, te distraes). Las dos cosas son sanas. Lo que complica el duelo no es sentir mucho: es quedarse atascado en uno de los dos modos sin poder cambiar.
Y otra buena noticia, de la mano del psicólogo George Bonanno: la respuesta más común ante una pérdida grande no es el derrumbe permanente, sino la resiliencia. La mayoría, con tiempo y apoyo, se recupera. No estás roto sin remedio; estás en proceso.
Quédate con esto: si un día estás mejor y al siguiente fatal, no has «recaído» ni lo estás haciendo mal. Estás oscilando, que es exactamente como se sana.
Sentir → nombrar → elegir
Durante todo el libro usaremos una secuencia sencilla. Primero el cuerpo (lo que notas), luego el nombre (qué emoción es), luego la decisión (qué hago con ella). En ese orden.
🧠 Qué dice la ciencia
El segundo paso no es un cliché: poner en palabras una emoción reduce la actividad de la amígdala, tu central de alarmas. Lo demostró Matthew Lieberman en su estudio «Putting feelings into words» (2007); lo resumen como name it to tame it. Y cuanta más precisión tengas para nombrar lo que sientes —lo que Lisa Feldman Barrett llama granularidad emocional— mejor lo regulas y menos te arrastra.
🫀 En tu cuerpo
Las emociones se sienten físicamente, y casi en el mismo sitio para todo el mundo: en un estudio con miles de personas (Nummenmaa et al., 2014), los mapas corporales de cada emoción coincidían entre culturas. António Damasio lo llamó «marcadores somáticos»: el cuerpo decide antes que la cabeza, y te avisa con corazonadas.
Te será útil un concepto del psiquiatra Dan Siegel, la ventana de tolerancia: la franja en la que puedes sentir sin desbordarte. Por encima entras en alarma (ansiedad, pánico); por debajo, en bloqueo (apatía, niebla). Gran parte del trabajo será aprender a volver a tu ventana.
“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta están nuestro crecimiento y nuestra libertad.”
— Viktor Frankl
⭐ Para llevarte
El duelo no es una escalera, es un oleaje. No tienes que «pasar fases» en orden: tienes que aprender a sentir sin ahogarte y a descansar sin huir. Eso ya es sanar.
Capítulo 2
Fase 0 · El aviso del «móvil lento»
El sistema empieza a fallar antes del colapso.
Antes de que una relación se rompa del todo, casi siempre hay señales. Como un móvil que empieza a ir lento mucho antes de apagarse: se calienta, las apps tardan, la batería no aguanta. No está roto, pero algo no va bien. En la pareja se traduce en conversaciones que se repiten en bucle, distancia que crece en silencio, una sensación de fondo de que algo falla aunque no sepas ponerle nombre.
Esta es la fase más incómoda, porque exige mirar lo que preferiríamos no ver. Y hay razones muy humanas —y muy estudiadas— por las que solemos mirar hacia otro lado.
Por qué ignoramos lo que ya sabemos
🧠 Qué dice la ciencia
Disonancia cognitiva (Leon Festinger, 1957): cuando lo que vives choca con lo que quieres creer («esta persona me quiere»), el cerebro sufre, y para calmarse prefiere maquillar la realidad antes que asumir el coste de cambiarla. Por eso te repites «no es para tanto».
El apego (John Bowlby; y en adultos, Hazan y Shaver, 1987): un vínculo, aunque duela, activa tu sistema de seguridad. Soltarlo se siente literalmente como peligro, así que el cerebro minimiza las alarmas para no tener que soltar.
La falacia del coste hundido: «llevo tres años, no los voy a tirar». Pero el tiempo invertido no se recupera quedándote; solo añade más tiempo a la cuenta.
🫀 En tu cuerpo
Las señales no llegan primero como pensamientos, sino como cuerpo: nudo en el estómago al ver cierto mensaje, hombros que se tensan antes de una conversación, un cansancio raro al volver a casa, alivio físico cuando esa persona no está. Es tu sistema marcando «aquí hay algo». No lo silencies de entrada: apúntalo.
✍️ Ejercicio · El semáforo
Coge papel y haz tres columnas: 🟢 lo que funciona, 🟡 lo que me hace dudar, 🔴 lo que me duele o no negociaría. Rellénalas sin censurarte, pensando en la última semana, no en la mejor época. No es para decidir nada hoy: es para dejar de mirar hacia otro lado. Lo que aparezca en rojo es información, no drama.
✍️ Ejercicio · El inventario de necesidades
Escribe tus 5 necesidades básicas en un vínculo (por ejemplo: respeto, reciprocidad, calma, deseo, libertad). Al lado de cada una, puntúa del 0 al 10 cómo de cubierta está. No busques un culpable: busca un diagnóstico honesto de cómo estás tú en esta relación.
💡 Ejemplo
«Cada vez que quedábamos con su gente, yo volvía pequeño a casa.» Eso no es un detalle sin importancia: es una señal roja. No demuestra quién tiene razón; demuestra qué te hace bien y qué no.
⚠️ Trampa frecuente
Confundir intensidad con amor. Los altibajos fuertes («nos queremos con locura, pero discutimos a muerte») no son señal de pasión sana: muchas veces son señal de un sistema en alarma constante. La calma no es aburrimiento; es seguridad.
⭐ Para llevarte
Escuchar las señales a tiempo no es ser negativo ni «buscar problemas». Es respeto por ti. A veces llegas a tiempo de reparar la relación; a veces, solo a tiempo de prepararte. Las dos cosas valen.
Capítulo 3
Fase 1 · El pantallazo negro
El colapso: el sistema se apaga de golpe.
La relación termina y el sistema se apaga. Pantalla negra. No responde. Aquí el dolor es máximo y todo parece roto sin remedio. Es normal sentir que no podrás encenderlo nunca más. Pero un pantallazo negro no significa que el dispositivo esté muerto: significa que necesita un proceso para volver a arrancar. En esta fase no toca arreglar nada. Toca una sola cosa, y es la más difícil: sentir el golpe sin maquillarlo.
Por qué duele tanto, de verdad
Cuando alguien te dice «es solo una ruptura, se pasa», no te está mintiendo del todo, pero le falta la mitad de la historia. Lo que sientes tiene una base física muy real.
🧠 Qué dice la ciencia
La antropóloga Helen Fisher y su equipo metieron en un escáner (fMRI) a personas que acababan de ser rechazadas y seguían enamoradas (Fisher et al., Journal of Neurophysiology, 2010). Al ver la foto de su ex se activaban las mismas regiones del cerebro implicadas en el deseo y la adicción a la cocaína (entre ellas el área tegmental ventral). Conclusión: una ruptura reciente se parece, a nivel cerebral, a una abstinencia. Por eso lo buscas, lo revisas, lo echas de menos como un mono. No estás loco ni eres débil: estás desenganchándote de algo a lo que tu cerebro estaba, literalmente, enganchado.
Además, el rechazo social activa regiones del dolor físico (Eisenberger; Kross et al., 2011). El cerebro procesa «me ha dejado» con parte de la maquinaria de «me he hecho daño». Por eso duele en el pecho: no es una metáfora.
🫀 En tu cuerpo
Insomnio o sueño roto, falta de hambre (o hambre de todo), opresión en el pecho, llanto que llega solo, manos frías, el estómago cerrado. Es el cortisol y el sistema de estrés haciendo su trabajo. Llorar no es debilidad: es una vía de regulación y, a la vez, una señal social que pide apoyo. Déjalo salir; reprimirlo solo lo aplaza.
“El duelo es el amor que no tiene dónde ir.”
— Dicho recogido por terapeutas del duelo
✍️ Ejercicio · Permiso para el duelo (cita diaria con el dolor)
Date una cita fija con el dolor: 15-20 minutos, un sitio, una hora. Ahí puedes llorar, escribir, mirar fotos, recordar, sin freno. Cuando suene la alarma, paras y haces una cosa pequeña por ti (una ducha, un paseo, agua, llamar a alguien). No es reprimir: es contener, darle un cauce al dolor para que no te inunde las 24 horas. Esto es, en la práctica, la oscilación sana del modelo de proceso dual.
✍️ Ejercicio · El kit de primeros auxilios
Prepara hoy, con la cabeza algo más fría, una lista de 5 cosas que te calman aunque sea un poco (una persona a la que llamar, una canción, salir a andar, una serie tonta, respirar largo). Tenla a mano para los momentos en los que el cerebro no sea capaz de pensar nada. Decidir cuando estás bien lo que harás cuando estés mal es una de las herramientas más eficaces que existen.
⚠️ Trampa frecuente
El contacto «solo para ver cómo está». Cada mensaje reactiva el circuito de recompensa y reinicia la abstinencia desde cero. No es frialdad cortar: es lo que tu cerebro necesita para desintoxicarse.
💡 Ejemplo
No te exijas «estar entero» para ir a trabajar al día siguiente. Estás convaleciente de algo real. Pedirías la baja tras una operación; esto también opera por dentro. Bájate el listón sin culpa.
⭐ Para llevarte
No tienes que encender la pantalla hoy. Solo tienes que no tirar el dispositivo. Quédate. El colapso no es el final del proceso: es el principio.
Capítulo 4
Fase 2 · El servicio técnico
Diagnóstico antes que reparación: entender qué pasó.
Cuando el primer golpe baja un poco, llega la fase de entender. Es como llevar el móvil al servicio técnico: antes de reparar, hay que diagnosticar. ¿Qué falló exactamente? ¿Qué dependía de mí, qué del otro, qué de la situación? El objetivo no es repartir culpas —ni al otro ni a ti—, sino comprender, para no repetir.
Dar sentido es lo que cierra la herida
🧠 Qué dice la ciencia
El psicólogo Robert Neimeyer propone que el duelo es, en el fondo, un proceso de reconstrucción de significado: la herida empieza a cerrar cuando logras integrar lo que pasó en una historia que tenga sentido para ti. No «pasar página», sino reescribir el capítulo.
Para eso, una herramienta con décadas de evidencia: la escritura expresiva de James Pennebaker. Escribir sobre lo que te remueve, unos 15-20 minutos durante 3 o 4 días, sin filtro y sin enseñárselo a nadie, mejora el ánimo e incluso marcadores de salud. Poner la experiencia en palabras la ordena y la hace manejable.
💭 En tu mente
Cuidado con una diferencia clave que estudió Susan Nolen-Hoeksema: no es lo mismo reflexionar que rumiar. Reflexionar («¿qué aprendo de esto?») abre y sana. Rumiar («¿por qué a mí?, ¿y si hubiera…?, ¿y si le escribo?») gira en bucle y hunde. Misma cabeza, dos caminos opuestos. Si notas que llevas vueltas sin avanzar, no estás entendiendo: estás rumiando.
✍️ Ejercicio · La carta que no se envía
Escribe una carta a la otra persona que nunca vas a enviar. Suéltalo todo: lo que dolió, lo que agradeces, lo que te callaste. Al terminar, añade un párrafo distinto que empiece así: «Lo que esto me enseñó sobre lo que necesito en un vínculo es…». Esa última parte es tu diagnóstico, y es lo que te llevas.
✍️ Ejercicio · La línea de tiempo honesta
Dibuja la relación como una línea con sus altos y bajos, mes a mes. Marca los momentos buenos reales y los rojos. Sirve para combatir la idealización: cuando el cerebro te venda solo el «highlight reel» de lo bueno, tienes la película entera por escrito.
⚠️ Trampa frecuente
Las dos caras de la misma moneda: idealizar («era perfecta, nunca encontraré algo así») o demonizar («todo fue horrible, era un monstruo»). La verdad casi siempre vive en los matices. Un diagnóstico honesto es incómodo, no cómodo.
⭐ Para llevarte
No buscas un culpable: buscas el manual de tu próxima versión. Cuando puedas contar lo que pasó sin que te tiemble la voz, sabrás que el diagnóstico está hecho.
Capítulo 5
Fase 3 · El reset de fábrica
Reconstrucción: volver a ti, no a quien eras.
El reset de fábrica no te devuelve a quien eras antes de la relación: te devuelve a tu esencia, pero con la experiencia ya integrada. Reconstruir no es olvidar; es reorganizar. Es la fase de rehacer tu día a día, tus rutinas y tu identidad fuera del «nosotros»: reconectar con lo que te gusta y con quién eres cuando no estás en función de otra persona.
«No sé quién soy sin esa persona»
Esta frase es de las más repetidas tras una ruptura, y no es una exageración romántica: tiene base científica.
🧠 Qué dice la ciencia
El psicólogo Arthur Aron describió que las relaciones cercanas funcionan por auto-expansión: literalmente incluimos al otro dentro de nuestro concepto de «yo». Por eso, al romperse, el sentido de identidad se difumina. La investigación de Erica Slotter y su equipo («Who am I without you?», 2010) lo confirmó: tras una ruptura, la gente describe su autoconcepto como más confuso y reducido. Reconstruir el «yo» no es un capricho de autoayuda: es la tarea central de esta fase.
Y aquí entra la mejor noticia del libro: la neuroplasticidad. «Las neuronas que se activan juntas se conectan» (principio de Hebb): tu cerebro se reconfigura con lo que repites. Por eso funciona la activación conductual, uno de los pilares del tratamiento de la depresión: no esperes a tener ganas para actuar; actúa, y las ganas llegan después. Pequeñas acciones diarias reescriben el sistema.
🫀 En tu cuerpo
El cuerpo va por delante de la mente en esta fase. Moverte, ver la luz del sol por la mañana, dormir y comer a horas no es autoayuda de revista: es lo que regula tu química mientras la cabeza se recoloca. Empieza por lo físico cuando lo mental se resista.
✍️ Ejercicio · Tres anclas y una nueva
Recupera tres cosas que te gustaban y dejaste de hacer durante la relación (una canción, un sitio, una amistad, un hobby). Y añade una nueva que nunca probaste. Agéndalas esta semana como si fueran citas médicas. Cada una es una línea de código de tu nueva versión.
✍️ Ejercicio · La rutina mínima de tres
Elige tres microhábitos diarios, tan pequeños que sea ridículo no hacerlos: por ejemplo, hacer la cama, salir 10 minutos a la calle y beber un vaso de agua al despertar. No buscan «productividad»: buscan demostrarle a tu cerebro, día a día, que puedes contar contigo. La autoestima se reconstruye con pruebas, no con frases motivadoras.
⚠️ Trampa frecuente
Llenar el vacío demasiado rápido (otra relación, alcohol, trabajo sin freno, scroll infinito). Anestesiar no es reconstruir: solo aplaza el reset y, a veces, instala los mismos patrones en un sitio nuevo.
💡 Ejemplo
Volver a quedar con ese amigo que habías ido soltando. Recuperar tu música. Cocinarte algo bueno como si merecieras la pena (la mereces). No son distracciones: son tu identidad volviendo a casa.
⭐ Para llevarte
Habrá días de avance y días de recaída, y ambos forman parte del proceso (¿recuerdas la oscilación?). No estás volviendo atrás: estás compilando una versión nueva, línea a línea.
Capítulo 6
Fase 4 · La nueva actualización
Ya no funcionas con el sistema antiguo.
Llega un momento, casi sin darte cuenta, en que ya no operas con el sistema viejo. Has integrado el aprendizaje y funcionas con una versión actualizada de ti: límites más claros, mejor lectura de las señales, más conciencia de lo que necesitas. No significa que el recuerdo no vuelva a doler nunca; significa que el dolor ya no dirige tus decisiones. La herida se ha convertido en información útil.
Esto tiene nombre: crecimiento postraumático
🧠 Qué dice la ciencia
Los psicólogos Richard Tedeschi y Lawrence Calhoun describieron el crecimiento postraumático: tras una crisis, mucha gente no solo se recupera, sino que reporta cambios profundos en cinco áreas: relaciones más auténticas, nuevas posibilidades en la vida, mayor fortaleza personal, más aprecio por la vida y, a menudo, un cambio espiritual o de valores. Importante: no glorifica el dolor —el dolor sigue siendo dolor y nadie pide pasarlo—, pero reconoce lo que puede nacer después.
La clave no es lo que te pasó, sino la narrativa que construyes con ello. El psicólogo Dan McAdams estudió cómo nuestra identidad es, en realidad, la historia que nos contamos; pasar de un relato de «esto me destrozó» a uno de «esto me enseñó» (lo que él llama secuencias de redención) literalmente reescribe tu identidad hacia adelante.
🫀 En tu cuerpo
La actualización se nota en el cuerpo antes que en la cabeza: una canción que antes te hundía y ahora solo te da un pellizco; ver su nombre en el móvil y que el pulso no se dispare. El cuerpo es un termómetro honesto de cuánto has integrado.
✍️ Ejercicio · Mis líneas rojas, en firme
Escribe tus 3 a 5 límites no negociables para tus próximos vínculos, en positivo y en primera persona: «Necesito que se respeten mis tiempos», «No convivo con el desprecio», «Quiero reciprocidad». No son muros para que no entre nadie: son los cimientos sobre los que sí se puede construir algo sano.
✍️ Ejercicio · De esto… a esto
Escribe dos columnas. A la izquierda, quién eras o qué creías al principio del proceso («creo que no valgo si no me eligen»). A la derecha, dónde estás ahora («mi valor no depende de que alguien se quede»). Verlo por escrito convierte el dolor en biografía, y la biografía en fuerza.
⚠️ Trampa frecuente
Creer que «actualizado» significa «invulnerable» o «ya no me afecta nada». No se trata de blindarte para no volver a sufrir: se trata de saber repararte mejor la próxima vez. La meta no es no caer, es saber levantarse.
💡 Ejemplo
Decir «esto a mí no me va» sin un discurso de diez minutos justificándolo. Esa frialdad tranquila —sin culpa, sin pelea— es una actualización ya instalada.
⭐ Para llevarte
No vuelves igual: vuelves mejor. No porque te rompieran —eso no tiene nada de romántico—, sino por lo que tú hiciste con los pedazos.
Capítulo 7
Fase 5 · El antivirus permanente
Mantenimiento: cuidarte es un hábito, no un parche.
Sanar no es un punto final, es un mantenimiento. Como un antivirus que sigue activo en segundo plano: revisa, protege y avisa antes de que un patrón viejo vuelva a infectar el sistema. Es la fase de cuidar lo aprendido: sostener tus límites, reconocer pronto las señales que ya conoces y no volver a entregar lo que tanto te costó recuperar.
El mejor antivirus no es la dureza
🧠 Qué dice la ciencia
Contra la recaída, lo que más protege no es la autoexigencia, sino la autocompasión. La investigadora Kristin Neff la define con tres componentes: amabilidad contigo (en vez de crítica), humanidad compartida (no eres el único al que le pasa) y atención plena al malestar (ni reprimirlo ni dramatizarlo). La autoexigencia cruel no previene recaídas; las acelera.
Y la interocepción —escuchar las señales internas— es lo que te permite atenderte en «Fase Beta», mucho antes del próximo pantallazo negro. Programas de prevención de recaídas basados en mindfulness (MBCT, de Segal, Teasdale y Williams) demostraron reducir de forma notable las recaídas depresivas justo entrenando esto: volver al cuerpo y a la respiración antes de que la bola se haga grande.
🫀 En tu cuerpo
El mantenimiento es, en buena parte, físico: dormir, moverte, respirar largo. Un truco respaldado: cuando la exhalación dura más que la inhalación, activas el «freno» del cuerpo (el sistema parasimpático). Cuando el cuerpo está cuidado, el sistema entero aguanta mucho más.
✍️ Ejercicio · La revisión de los domingos
Una vez por semana, tres preguntas y dos minutos: ¿cómo está mi energía del 0 al 10? ¿he respetado mis límites esta semana? ¿hay alguna señal amarilla que esté ignorando? Es la diferencia entre atenderte a tiempo o esperar al colapso.
✍️ Ejercicio · La frase de autocompasión
Cuando te pilles en modo crítico («qué desastre soy»), prueba esta plantilla de Neff: «Este es un momento de sufrimiento (lo reconozco). El sufrimiento es parte de ser humano (no estoy solo en esto). Que pueda tratarme con amabilidad». Suena raro al principio; funciona con la práctica.
⚠️ Trampa frecuente
Confundir mantenimiento con desconfianza o con muros. Cuidarte no es cerrarte a querer otra vez: es no volver a abandonarte a ti para no perder a nadie.
💡 Ejemplo
Notar pronto que vuelves a anularte por agradar a alguien, poder decirte «esto ya lo conozco» — y frenar a tiempo. Eso es, exactamente, el antivirus funcionando.
⭐ Para llevarte
El mantenimiento no es desconfianza: es autocuidado. Ya no esperas a caerte para atenderte. Y eso, en el fondo, es lo que de verdad significa haber sanado.
Capítulo 8
Cierre y referencias
Una última cosa antes de cerrar el libro.
Si has llegado hasta aquí, ya has hecho lo más difícil: mirar de frente algo que dolía. El Método RESET no te promete que no vuelvas a caerte —eso no se lo puede prometer nadie—. Te promete que, la próxima vez, sabrás reiniciarte mejor y antes.
Recuerda la idea con la que empezamos: tus emociones no son un error del sistema. Son el sistema. Y un sistema que aprende a leerse, a repararse y a cuidarse no es invulnerable —no lo será nunca—; es algo mejor: un sistema vivo. No estás solo en esto. Para eso está el resto de EmotionsDev, y para eso están las personas que pueden acompañarte de verdad.
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📚 FuentesLa ciencia detrás de todo esto.
Referencias
- Stroebe, M. & Schut, H. (1999). The Dual Process Model of Coping with Bereavement.
- Bonanno, G. (2009). The Other Side of Sadness (resiliencia ante la pérdida).
- Fisher, H. et al. (2010). «Reward, Addiction, and Emotion Regulation Systems Associated With Rejection in Love», Journal of Neurophysiology.
- Kross, E. et al. (2011); Eisenberger, N. — solapamiento entre dolor social y físico.
- Neimeyer, R. — reconstrucción de significado. · Pennebaker, J. — escritura expresiva. · Nolen-Hoeksema, S. — rumiación.
- Aron, A. — auto-expansión. · Slotter, E. et al. (2010). «Who Am I Without You?».
- Tedeschi, R. & Calhoun, L. — crecimiento postraumático. · McAdams, D. — identidad narrativa.
- Neff, K. — autocompasión. · Segal, Teasdale & Williams — MBCT. · Siegel, D. — ventana de tolerancia.
- Lieberman, M. (2007). · Damasio, A. · Nummenmaa, L. et al. (2014). · Festinger, L. (1957). · Bowlby, J.; Hazan & Shaver (1987).
© EmotionsDev · Jordi Podeschva