El volcán de Leo
Leo tenía dentro un pequeño volcán. Casi siempre dormía tranquilo, pero cuando algo le parecía injusto —que le quitaran su coche rojo, o que le dijeran «no»— el volcán empezaba a burbujear.
Un día su hermana cogió su dibujo y ¡PUM!, el volcán explotó. Leo gritó tan fuerte que hasta él se asustó.
Su mamá se agachó a su lado y le dijo: «Puedes estar muy enfadado. Pero el volcán no puede hacer daño. ¿Lo enfriamos juntos?». Y respiraron como si inflaran un globo grande, muy despacio, hasta que el volcán volvió a dormirse.
Para hablarlo juntos
¿Dónde notas tú el volcán cuando te enfadas? ¿Qué te ayuda a enfriarlo?