Hola, soy Jordi
Ex hostelero, programador tardío, padre y de los que sienten el mundo en alta definición (con una cabeza a mil pestañas). Siento absolutamente todo… menos cuando toca llorar, que ahí el grifo se me atasca. Esta es mi historia —y la de por qué nació EmotionsDev— contada sin postureo y con bastante humor.

Aviso legal emocional: aquí me río de mí mismo a menudo. No porque no me tome en serio lo que cuento (vaya si me lo tomo), sino porque reírse de uno mismo también es una forma muy seria de quererse. Puedes emocionarte y reírte a la vez. Yo lo hago constantemente. Bueno… la parte de emocionarme; lo de llorar ya es otro tema.
así trabajo
Lo que traigo puesto
Más allá de las herramientas, esto es lo que soy trabajando. La idea, la visión y la dirección de todo esto son mías: qué quiero transmitir, qué construir y qué quiero que sientas. La construcción —el diseño y la programación— la levanto con herramientas modernas, pero cada decisión pasa por mí. Tener la visión de un producto y saber hacerlo realidad con las herramientas de hoy es, precisamente, lo que quería mostrarte.
Comunicación
Explico lo complejo de forma sencilla y cercana. Fue siempre mi superpoder, delante de una barra o de una pantalla.
Empatía
Escucho de verdad y me pongo en el lugar del otro. Es la base de todo lo que construyo aquí.
Enseñar
Años formando y acompañando personas. Disfruto haciendo fácil lo difícil y viendo a alguien decir «ah, ahora lo entiendo».
Adaptabilidad
De la hostelería al código. Me reinvento y aprendo rápido lo que haga falta, sin dramas.
Autodidacta
Curiosidad insaciable: si no sé algo, lo estudio y encuentro la manera de hacerlo realidad. Esta web entera nació de esa curiosidad.
Constancia
Sostengo proyectos de principio a fin, con cuidado por el detalle. Lo que empiezo, lo termino.
Si diriges un equipo y has llegado hasta aquí: no busco que me contrates, pero si piensas «esta forma de hacer las cosas la quiero cerca», hablamos cuando quieras.
in Conecta en LinkedInYo, en fichas (gíralas)
Ex de la hostelería
Muchos años detrás de una barra y luego formador en Cafès Novell, el trabajo donde más he disfrutado y que más echo de menos. Mi máster en inteligencia emocional fue, en realidad, un sábado a las dos de la mañana con la terraza llena.
Programador tardío
Me puse a estudiar código en plena pandemia. Spoiler: aprender las llaves {} fue mucho más fácil que aprender a sentir.
Sensible de serie
Lo siento TODO en alta definición. Una etiqueta mal cosida en el jersey me ha amargado mañanas enteras. Es lo que hay.
Cabeza a mil pestañas
Atención de unos 8 segundos. Esta ficha la empecé con una idea brillante y… espera, ¿qué estaba escribiendo?
Lloro bloqueado
Me emociono por dentro a 8K y por fuera no cae ni una lágrima. El grifo está cerrado aunque dentro haya inundación. En ello estamos.
Padre
Mi hijo es mi mejor debugger emocional: encuentra mis fallos al instante y sin ninguna piedad.
Si has llegado hasta aquí, toca presentarme. Y presentarse bien es difícil: somos personas, no un README de tres líneas. Pero lo intento.
Soy de los que llevan toda la vida dándole vueltas al crecimiento personal (sí, de esos). Creo que cada uno tiene un propósito y que, cuando lo encuentras, las piezas empiezan a encajar solas. Cuando te alejas de él, en cambio, la vida te va mandando obstáculos como quien te abre tickets de bug para que revises el rumbo.
Vengo de la hostelería: muchos años detrás de una barra y, después, como formador en Cafès Novell —el trabajo donde más he disfrutado y que aún hoy echo mucho de menos—, hablando y acompañando a gente todo el día. La comunicación siempre fue mi superpoder. Lo que no sabía es que las emociones eran mi gran «TODO: fix later».
En plena pandemia —la época del bichillo, 2020–2021— decidí reinventarme y me puse a estudiar programación en la UOC. Buscaba estabilidad, futuro y poder trabajar desde casa por si el mundo volvía a cerrarse.
Y justo ahí, al empezar a programar, pasó lo que no estaba en el plan: empecé a notar cosas en el cuerpo que no sabía ni nombrar. Emociones. Siempre habían estado, claro, pero era la primera vez que me paraba a preguntarme qué narices estaba sintiendo. Aviso: no eran las agradables.
Pánico, nervios, ansiedad y estrés se instalaron en mí y se pusieron cómodos, como esa pestaña que juras que vas a cerrar y sigue ahí semanas después. Al año me separé de mi expareja y madre de mi hijo, y aquello desbordó el sistema entero. Mi vida se convirtió en una montaña rusa con el cartel de «fuera de servicio» parpadeando.
El último año fue de los más duros: trabajar y estudiar a la vez, sostenerlo todo, presión constante. Uno de los peores años de mi vida. Y, paradojas, también uno de los más importantes: terminé los estudios y llegó lo que sentí como un regalo enorme, una oportunidad como programador en Lutx Corporació, que en vez de cogerme de prácticas decidió contratarme directamente. Les estaré siempre agradecido por la confianza, la paciencia y el aguante.
Durante tres años allí conviví con muchas emociones, muchas preguntas y una necesidad cada vez más clara de entender qué me había pasado. Y gracias a mi canal de YouTube —donde la gente me escribía para preguntarme si merecía la pena estudiar programación— vi algo claro: todo aquello necesitaba un sentido. De ahí nació EmotionsDev.
“No escribo desde un pedestal. Escribo desde el suelo, que es donde he aprendido casi todo.”
Qué es (de verdad) EmotionsDev
Nació el día que me di cuenta de que estaba intentando entender lo que sentía con las únicas herramientas que tenía a mano. Y resulta que esas herramientas venían del mundo técnico.
Aquí no separo tecnología y emociones, porque para mí nunca lo estuvieron. Uso la programación, los sistemas y la lógica como un idioma para explicar cosas que normalmente solo se cuentan desde lo abstracto y acaban en frases bonitas de calendario. Un bucle infinito es rumiar. Un try/catch es aceptar que algo puede salir mal. Soltar es tener un buen recolector de basura.
No escribo para dar lecciones ni para decirte cómo deberías sentirte (bastante tengo con lo mío). Escribo para compartir lo que he vivido y aprendido a base de tropezar, traducido a un lenguaje que a mí me ayudó a entenderme. Sin prisas, sin postureo y sin venderte nada milagroso.
Mi stack emocional
Frontend: una sonrisa (con algún bug visual)
Backend: mil emociones procesándose en paralelo, sin documentar
Base de datos: recuerdos sin indexar que saltan a las 3 de la mañana
Caché: rencores que debería haber borrado hace tiempo
Bug conocido: lloro bloqueado — issue abierto, sin asignar
Uptime: mejorando cada año, gracias por preguntar
¿Es para ti este lugar?
- Sientes mucho, aunque no siempre lo enseñes.
- Vienes de un mundo racional o técnico y nadie te enseñó a poner palabras a lo de dentro.
- Te interesa crecer desde la experiencia, no desde frases de calendario.
- Tienes curiosidad por cómo funcionas por dentro (no hace falta que programes).

¿Quieres más de mí? (bajo tu responsabilidad)
En YouTube cuento mi vida sin filtros. Y si tienes un escenario —insti, empresa, podcast…— quizá te animas a invitarme y lo pasamos bien todos.
EmotionsDev es un proyecto independiente y autogestionado.
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